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El cosmos nos regala un espectáculo sin precedentes con la desintegración de un cuerpo celeste que ha capturado la atención mundial. Inicialmente, se creyó erróneamente que este fenómeno interestelar correspondía a 3I Atlas. Sin embargo, la prestigiosa publicación Sky & Telescope ha desmentido esta información, confirmando que el objeto en cuestión es en realidad la cometa C/2025 K1 (ATLAS).
“Hemos sido testigos de la desintegración de una cometa originaria de la Nube de Oort, mientras que el objeto 3I Atlas se muestra más brillante de lo anticipado”, comunicó Sky & Telescope.
Se ha identificado que la cometa K1 ATLAS tiene sus raíces en la Nube de Oort, esa vasta y misteriosa envoltura esférica de cuerpos helados que rodea nuestro sistema solar a distancias colosales, y que es la principal fuente de cometas de largo período.
¿Son visibles los restos del Cometa K1 ATLAS con un telescopio?
Las observaciones recientes confirman que al menos tres fragmentos principales se han desprendido de la cometa K1 ATLAS. Lo más emocionante es que estos fragmentos son accesibles para la observación utilizando telescopios de 8 pulgadas de diámetro o superiores.
Según los informes de Sky & Telescope, todavía es incierto si la cometa continuará su viaje a través del espacio o si se desintegrará por completo. No obstante, esto presenta una oportunidad astronómica excepcional para los aficionados y científicos de presenciar un evento cósmico tan dinámico.
Actualmente, la cometa K1 ATLAS se presenta en el cielo nocturno como un objeto de magnitud 10, visible en el firmamento matutino. Destaca por una impresionante cola de polvo, claramente definida y extendida unos 6 metros hacia el noroeste.
La fecha clave para los observadores será el 24 de noviembre, día en que la cometa alcanzará su máximo acercamiento a la Tierra, situándose a una distancia de 60 millones de kilómetros. Podrá ser avistada en la constelación de la Osa Mayor a partir de las 2:00 de la madrugada.

¿Qué provocó la alteración del cometa K1 ATLAS?
Informes publicados por The Astronomers Telegram con fecha del 10 de noviembre detallan que, específicamente entre el 31 de octubre y el 4 de noviembre, la cometa K1 ATLAS experimentó dos incrementos significativos en su brillo.
Las imágenes capturadas por el avanzado Telescopio Espacial Hubble revelaron la presencia de cuatro fragmentos brillantes, claros indicios de un proceso de fragmentación que presumiblemente generó estos destellos de luz.
Desde entonces, los registros astronómicos indican de manera consistente que el pseudonúcleo de K1 ATLAS ahora se muestra visiblemente fraccionado.

¿Cuáles son las razones de la fragmentación o desintegración de un cometa en el espacio?
Los cometas, compuestos fundamentalmente por hielo y partículas de polvo, son objetos de dimensiones generalmente modestas, rara vez superando unos pocos kilómetros de diámetro. Su estructura es intrínsecamente porosa, lo que los hace susceptibles a fuerzas externas. La intensa exposición al calor del Sol, combinada con la presión gravitacional, puede inducir la formación de fracturas y fisuras en su núcleo.
Además, los poderosos chorros de gas y polvo que emanan de la superficie por la sublimación del hielo juegan un papel crucial. Estos chorros generan una fuerza de empuje que puede hacer que el cometa gire y se desestabilice a tal velocidad que lleve a su ruptura.
Esta compleja interacción de fuerzas puede, en algunos casos, culminar en la desintegración total del cometa. Los fragmentos resultantes se convierten en objetos independientes, a menudo denominados “mini cometas”, que continúan su viaje por el espacio y son observables.
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